Sunday, 20 December 2015

Imaginetura: IV Aniversario y primera entrega de "La perla roja"


Hola!

Este es el cuarto cumpleaños de Imaginetura. ¡Happy birthday! Parece mentira que el tiempo pase tan rápido. ¡¡¡Pisen el acelerador señores que tengo que hacer muchas cosas más!!!

Me gustaría celebrarlo haciendo una entrega de mi primera novela “La perla roja”. Ya he terminado la primera parte de la trilogía (es lo que está de moda ahora) y espero tenerla pulida a mitades del año que viene.
A disfrutar y gracias por visitar el blog, me encanta ver que aún tengo fieles seguidores.

Un abrazo a todos!

“Después de muchas horas de viaje, al fin llegaron a Höfn y salieron a dar una vuelta para ver si encontraban al Gunnar Gunnarson local. Como estaban hambrientos entraron en un supermercado“7-eleven” a comprar unas Coca Colas y algo para cenar. Había dos o tres personas haciendo la compracola y un hombre joven y atlético pagando por unos cigarrillos en caja. Éste salió por la puerta a pasos tan rápidos que un poco más y les tira al suelo.

Al cruzarse con él, Ismael empezó a encontrarse mal. El corazón se le aceleró, la cabeza se le iba:

–Roc, para un momento –le dijo mientras le cogía el brazo y se iba a esconder entre las estanterías– estoy a punto de desmayarme.

–Anda, va, niñita que ahora comemos algo... ¿Pero qué? –le miró con cara de pánico mientras le tocaba la mano con un poco de asco– Tio ¿qué es esto? ¿Te has cortado? –preguntó mientras le enseñaba su propia mano que estaba teñida de rojo después de tocarle.

–No, no, no sé…–Ismael se empezó a espantar, no le salían las palabras, forzó la respiración. Tuvo que sentarse en el suelo. Se miró asombrado el dorso de las manos, por el que veía que estaba sudando sangre.

–Nunca había visto nada igual, mira también te está saliendo por el brazo y por la espalda –observó Roc, a medida que le subía el jersey–. Será mejor que te estires. Ahora le digo a la dependienta que llame a un médico. Toma, pañuelos –le alcanzó una caja de kleenex de una estantería cercana–  ¡No te muevas! Joder, qué mal rollo –Roc hizo el ademán de levantarse, pero un hombre alto de pelo blanco y de mirada torcida se les acercó.

–¿Te había pasado esto antes? –le preguntó en inglés. Se arrodilló a su lado, le tomó el pulso y le miró las manos detenidamente, con tacto experto.

–No, no, nunca –murmuró y empezó a tener escalofríos y a temblar. No sabía si por el miedo que le tenía a la sangre o a aquel viejo que tenía un ojo azul y el otro gris.

–Voy a llamar a un médico, quédese con él –ordenó Roc.

–Mejor no llames a nadie, se le pasará rápido. Confía en mí. Por desgracia he visto este cuadro algunas veces, demasiadas  –dijo el hombre de pelo blanco pensativo, mientras miraba a los ojos de Ismael y le apoyaba una mano en el hombro– Si no me equivoco es una especie reacción alérgica. Pero.... No tenemos mucho tiempo. El hospital más cercano está a más de una hora, os llevaré a mi consulta que no está lejos de aquí.

–Ismael, ¿te sientes como para ir a la consulta de este tipo? –le preguntó Roc en Español– ¿no te parece un poco raro?

            Aunque pareciera extraño, la presencia de aquel hombre, le había calmado. Su corazón empezó a tomar un ritmo más lento. Se miró las manos, ya no sangraban.

            –Me encuentro mejor, pero preferiría que me mirara un experto –dijo con voz débil –no me importa ir con él.

            Al incorporarse ya no sentía el mareo que tenía hacía unos minutos. Eso sí, ese regusto metálico que le quedaba en la boca  y el vértigo le recordaban… a la sensación con la que se despertaba después de sus pesadillas…ese mareo, ese dolor de cabeza. Todo parecía estar relacionado, y ese hombre parecía  saber de lo que hablaba.

            –Roc, vayamos con él, tengo la sensación que nos podría ayudar a encontrar respuestas–. Se apoyó en su amigo mientras seguían al viejo hacia la salida del “7-eleven” y entraban en una camioneta que parecía tener la misma edad que él. Ambos se sentaron en el asiento delantero, junto al del conductor.

            Ismael no paraba de pensar en lo que le había pasado. Aún lo veía todo rojo. Durante el camino a la consulta del médico se mantuvieron en silencio, y observaron la extraña forma en que conducía su nuevo compañero. No paraba de mirar el retrovisor, parecía nervioso, aceleraba y frenaba sin razón y parecía que dieran vueltas por el pueblo hasta que llegaron a una casa que se veía destartalada a la luz de la luna. El viejo aparcó el coche en un cobertizo y les ayudó a salir.

Sunday, 20 September 2015

Obsesión busca casas

¡Hola imaginetureños!
Estoy de vuelta después de unas largas vacaciones. Os pido perdón por mi retraso en escribir esta entrada pero es que he estado muy ocupada con una de mis aficiones favoritas: mirar pisos por internet. No os riais no, que es una adicción de la que raramente se habla y es peligrosa, que se extiende; no solamente miro webs de ciudades españolas sino que también dedico gran parte de mi tiempo a pisos en diferentes ciudades Europeas. Me lloran los ojos solo recordar lo que he visto.


Tranquilos, no os preocupéis por mí, que hoy es un gran día: he decidido eliminar todas las aplicaciones de búsqueda de pisos de mis favoritos de una vez por todas y volver a dedicarme a escribir en el blog, que ya va siendo hora.
¡Adiós a mis mejores amig@s Habitaclia, Fotocasa, Idealista, Solvia y otr@s muc@s más que he conocido en el camino!  ¡Goodbye right move! ¡Au revoire immoscout24!
El pasado viernes me enfrenté con el alcance de mi obsesión al conocer a una persona que trabaja en una de estas webs maravillosamente diabólicas. Al saberlo le dije que me gustaba mucho su web y que la miraba a diario. Entre risas me dijo que se habían dado cuenta que hay mucha gente que mira pisos pero que nunca contacta a las agencias para verlos y siempre se han preguntado el porqué de esas visitas fantasma. Ese comentario atacó a mi corazón y me elevó la paranoia: seguro que yo sola he realizado la mitad de esas visitas tan extrañas, pensé.
Después de darle vueltas a este tema durante todo el fin de semana y descubrir que esto puede que sea una enfermedad genética ya que me he enterado que la Paulaka también sufre de la misma adicción, he listado diferentes razones posibles sobre el origen de nuestra singularidad:
1. La culpa es del padre. (es broma…¡os pillé!)
2. Da la casualidad que la Paulaka y yo somos nómadas. Nuestro tío y nuestros primos también. Creo que entre todos nos hemos mudado unas 40 veces de casa en los últimos diez años, por lo bajo. O sea que puede que sea culpa del abuelo/abuela.
3. Estamos en constante búsqueda de la felicidad y creemos que nos la proporcionará un inmueble. Mi piso y los ruidos que lo rodean me transmiten infelicidad. “Un lugar nuevo puede que me haga feliz –pienso mientras miro esa casa de ensueño-…¿o no? Mia, sabes que todo se solucionaría si tuvieras paz mental…bueno va, no contacto a este piso maravilloso que acabo de ver y me apunto a meditación, que seguro que es más barato.”
4. Mientras nos perdemos por estas gratificantes webs, nos gusta soñar que somos millonarias y podemos permitirnos súper casas con jardín y piscina privados que cuestan un ojo de la cara + 1 millón de euros. Nos imaginamos tomando un gin tonic al lado de la piscina mientras miramos a Mario Casas como nos limpia la piscina en tanga.
5. Nos encanta mudarnos: hacer cajas, gastarnos una pasta en la mudanza, darnos de alta del gas, el teléfono y el agua (alias pelearnos con teleoperadores), pintar paredes, montar muebles de IKEA, lidiar con transportistas sudados que se quejan del peso de todo…CADA AÑO. Espera…¿eso no será masoquismo del bueno?
6.  No tenemos pasta para comprar/alquilar un piso como dios manda. ¡Quién c**o habár mandado a los guiris venir a Barcelona a vivir! ¿Por qué no van a Almunia de Doña Godina, que también tienen una catedral muy bonita y seguro que pueden aprender a hacer paella buena?
Almunia de Doña Godina de día

7. Curiosidad profesional: como me dedico al Pricing de medicamentos (otro día os cuento mejor esta fumada de trabajo), tengo la horrible deformación profesional de buscar precios de pisos, no solamente en mi ciudad, si no en ciudades en distintos países y comparar los precios y el tipo de casas que se alquilan para ver si hay diferencias a nivel internacional.
8.   ¿????


Desde este blog os invito a finalizar esta lista de causas o simplemente a opinar sobre este fenómeno y dar ideas sobre como ayudar a solucionarlo….mientras escribía esta entrada ya me he vuelto a bajar la aplicación de Habitaclia al móvil…¡noooooooo HEEEEEELP!

Monday, 13 April 2015

Muerte en el aeropuerto


Pierre tomó el arma del crimen entre sus manos enguantadas: una libreta de tapas de color rosa de tamaño pequeño. La abrió con cuidado. Algunas hojas estaban pegadas con sangre seca y se rompieron al separarlas. En la primera página y con trazos redondeados y seguros estaba escrito el nombre de la propietaria: Maria López, y la fecha, del mismo día, el 8 de Abril de 2015.

Había solamente unas cuantas páginas escritas, empezaban con la misma letra segura y clara que en la inicial y seguían una línea recta invisible. Sin embargo a medida que avanzaba, observó como las palabras empezaban a torcerse hacia la derecha y se volvían más agresivas, las líneas perdían claridad, empezaba a haber tachones hasta que al final del todo se convertía en un galimatías ilegible.


Empezó a leer con curiosidad, quería entender cómo una mujer sin antecedentes y aparentemente normal había realizado semejante acto.

“Me apetece escribir en el ordenador y esto me sorprende. Antes, siempre lo hacía a mano, como me veo obligada ahora y parecía que las ideas fluían más rápido y se hacían realidad más fácilmente. Hoy, al quedarme sin ordenador he comprado esta libreta rosa, mi color favorito. También he comprado unas braguitas sexys en Victoria Secret, regaliz de gustos para mi madre y el libro “To kill a mockingbird” de Harper Lee. Mi avión se ha retrasado cinco horas gracias a la huelga de controladores aéreos franceses. Estoy en el aeropuerto Charles de Gaulle, me he olvidado la tarjeta de entrada en sala VIP, o sea que me he sentado en un café de gente común y he empezado a escribir mientras me tomo un Chai Tea latte. Me siento frustrada e incomunicada.

Quién diría que esta mañana cuando me he mirado al espejo de cuerpo entero y he repasado mi figura encajada en el traje gris de las ocasiones especiales, que hoy acabaría así. Que pequeña me siento cuando las cosas no salen como quiero, como odio no me gusta tener que encajar mi vida dentro de las 24h del día y que cuando pasa algo que no espero inesperado no sepa qué hacer. Qué rabia no saber que hoy había huelga de putos controladores aéreos. Es la segunda vez que me pillan, los odio a todos, dsklhuaeriouhigu qefrf, los voy a hja uihaoiuavr”

Cerró la libreta. Notó una corriente de energía que salía de ella y le recorría el brazo, dejándolo rígido. El mundo se tiñó de rojo.

El jefe de seguridad del aeropuerto tomó la libreta rosa ensangrentada entre sus manos enguantadas. Desde la cabina le habían avisado que Pierre, el policía a cargo de la investigación, estaba atacando a otro controlador aéreo. Lo habían parado a tiempo, pero el controlador estaba gravemente herido. ¿Qué habría sucedido? Puede que el diario fuera una pista, lo abrió, pero las páginas tenían tanta sangre que era ilegible. Debería estudiar las cámaras de seguridad. Pero no estuvo a tiempo, una corriente de energía le recorrió el brazo…
 
Entrada dedicada a todos aquellos afectador por las múltiples huelgas de controladores aéreos....

Monday, 2 March 2015

Los coches I - sacarse el carnet, esa gran putada


Todo empezó en Septiembre, en el que yo muy feliz decidí entrar en el mundo adulto y sacarme el carnet de conducir. ¿Dónde apuntarme? pues muy fácil, a la academia XXX, famosa también por tener el mismo nombre que una conocida marca de arroz. ¿Cómo puede algo relacionado con el extraordinario arte culinario ser malo? Nada. Por lo tanto, haciendo fe a mis extraordinarios poderes intuitivos, me apunte a la academia XXX con mucha ilusión y ánimo.

Mi objetivo era sacarme el carné en un mínimo de dos meses y subir a examen el menor numero de veces para no caer en la vergüenza femenina familiar junto con mi tía que se tuvo que emborrachar para pasar su examen práctico o mi prima la empollona que también le costó lo suyo, ambas saliendo con carné a la octava.

De las clases teóricas no tengo ningún comentario ya que como siempre que alguien me habla durante más de media hora sin parar, me pegaba unas siestas que te cagas.....  debían estar bien pero no es que me sirvieran de mucho. Al cabo de un par de semanas decidí seguir el famoso método universitario “estudio haciendo previos exámenes test”. Me presenté y suspendí con 14 fallos (mal método) pero a la segunda aprobé y por fin pude estar más cerca de mi sueño dorado de libertad: conducir un coche.

Mi profe histérico porque no veo ni una señal


Las clases de prácticas fueron una de las peores experiencias de mi vida. No pude empezar la prácticas hasta noviembre. Y es que había muchos pardillos que como yo se morían ganar de aprender los secretos de una buena conducción y solamente dos profes o sea que tuve que estar muchos días  haciendo la pelota a la killa de la secretaria  hasta que me dio hora . La tia esa hablaba muy rápido y decía mira, tu haces un mes de prácticas martes y jueves dos horas esto son tantas horas y ya estas lista para ir a examen en diciembre y san se acabó. Muy fácil pensé, ingenua de mí, un mes más y podré ir a la facu en el coche de mi padre (claro), y dejar el apestoso y agobiante metro.

Las clases, por suerte mía y de los demás, tenían lugar de siete a nueve de la tarde cuando ya casi no había coches en la calle. Ya desde el primer momento tuve un especial asco por mi profesor ya que tenía la manía de apretarme la rodilla y decir “Aceleeeeeera” con voz de seboso o decir “Freeeeeeeeena” con la misma voz, mientras me ponía el brazo atravesándome el pechamen, cosa que no me hacía ninguna gracia.

Cada práctica la hacíamos en Montjuic y yo lo odiaba a muerte, me sabía las calles de memoria, eso si, solo íbamos por los sitios fáciles. Después de cuatro semanas de conducir le digo que quiero subir a examen y aun no me ha enseñado a aparcar a ver que pasa. Nada, me dice hoy aparcarás.... y yo ahí toda ilusionada porque iba a aprender el mayor secreto de un buen conductor. Ya casi al final de la clase, pasamos por la calle Wellington, conocida por estar llena de travestís enseñando sus TODO y haciendo gestos obscenos a todo coche que pasa. Pues nada, que el maravilloso profe me dice que aparque justo delante de un par de travestís que había allí con sus bonitos trajes ajustados y yo le digo que ni de broma aparco allí, y el me dijo una frase que nunca olvidaré y que me repitió durante los siguientes seis meses de clase:” Tu haz tu trabajo que ellas hacen el suyo” mientras en vez de decirme si aparcaba bien o no, se comía con la mirada a los travestís que a su vez se habían acercado escandalosamente al coche. Sin comentarios.
Como se puede comprender yo, aunque sabía que no estaba completamente preparada para pasar el examen, me moría de ganas de subir y ver si podía deshacerme del profesor ya que en la academia no había sitio para hacer clases con el otro profesor disponible hasta dos meses después. O sea que la killa de la secre me dio fecha para el 24 de Diciembre, cosa que pensé me iría bien porque Dios estaría conmigo en ese día.

Dios debe saber que yo no soy muy religiosa ya que el día D fue realmente vergonzoso. Nunca olvidaré aquel soleado 24 de Diciembre en la salida de examen situada en Montjuic el lugar que yo a esas alturas dominaba mas de Barcelona, con una examinadora rubia (que por cierto se parecía a mi madre), y un camarero que se examinaba conmigo, que como era muy caballeroso me dejo ir primero. Pues nada que solo salir de la zona de encuentro no duro ni cinco minutos la examinadora me dice que pare cuando pueda que ya he suspendido y me miro de reojo sus papeles y veo unas grandes letras en rojo que ponen IMPRUDENCIA TEMERARIA  y yo tonta de mí sin saber lo que he hecho!

Después de que el camarero aprobara y yo me comiera las lagrimas durante su examen, el profesor me dice súper cabreado si no se mirar a derecha e izquierda que un poco mas y nos matan! Vaya un buen final de año que tuve


Podría continuar así durante años pero no quiero aburrir al personal. Resumiendo, que fui unas siete veces mas a examen durante los siguientes seis meses y suspendí gracias a un semáforo en rojo escondido detrás de un árbol que no vi, y por no saber aparcar las veces restantes. No os puedo decir porque conseguí el carné, yo creo que pagaron un soborno o algo ya que el día que pasé se me caló el coche un montón de veces mientras intentaba salir de donde había aparcado. 

Dedicado a Vanessa, molta sort wapi :)

Nota 1: todo parecido con la realidad es pura coincidencia.
Nota 2: este relato lo escribí hace unos 15 años :S

Sunday, 8 February 2015

El robo de Sabines

Soy un sentimiento irreverente,
no tengo nombre.
Soy un sentimiento arrepentido
sin fondo.
He dicho mil veces LO SIENTO
PERO
he dejado de sentir.
Mis palabras eran verdaderas
pero me he cansado de DAR.
HARTA
Estoy harta de tener ilusiones por proyectos imposibles,
de estar siempre empezando.
No quiero ser una amorosa pero lo SOY.
Sabines, no puedo contigo, al escribir tus palabras me condenaste a formar parte de esta plaga maldita del S.XXI: Los amorosos

"Los amorosos callan. 
El amor es el silencio más fino, 
el más tembloroso, el más insoportable. 
Los amorosos buscan, 
los amorosos son los que abandonan, 
son los que cambian, los que olvidan. 

Su corazón les dice que nunca han de encontrar, 
no encuentran, buscan. 
Los amorosos andan como locos 
porque están solos, solos, solos, 
entregándose, dándose a cada rato, 
llorando porque no salvan al amor. 

Les preocupa el amor. Los amorosos 
viven al día, no pueden hacer más, no saben. 
Siempre se están yendo, 
siempre, hacia alguna parte. 
Esperan, 
no esperan nada, pero esperan. 

Saben que nunca han de encontrar. 
El amor es la prórroga perpetua, 
siempre el paso siguiente, el otro, el otro. 
Los amorosos son los insaciables, 
los que siempre -¡que bueno!- han de estar solos. 
Los amorosos son la hidra del cuento. 

Tienen serpientes en lugar de brazos. 
Las venas del cuello se les hinchan 
también como serpientes para asfixiarlos. 
Los amorosos no pueden dormir 
porque si se duermen se los comen los gusanos. 
En la oscuridad abren los ojos 
y les cae en ellos el espanto. 
Encuentran alacranes bajo la sábana 
y su cama flota como sobre un lago. 

Los amorosos son locos, sólo locos, 
sin Dios y sin diablo. 
Los amorosos salen de sus cuevas 
temblorosos, hambrientos, 
a cazar fantasmas. 
Se ríen de las gentes que lo saben todo, 
de las que aman a perpetuidad, verídicamente, 
de las que creen en el amor 
como una lámpara de inagotable aceite. 

Los amorosos juegan a coger el agua, 
a tatuar el humo, a no irse. 
Juegan el largo, el triste juego del amor. 
Nadie ha de resignarse. 
Dicen que nadie ha de resignarse. 
Los amorosos se avergüenzan de toda conformación. 
Vacíos, pero vacíos de una a otra costilla, 
la muerte les fermenta detrás de los ojos, 
y ellos caminan, lloran hasta la madrugada 
en que trenes y gallos se despiden dolorosamente. 

Les llega a veces un olor a tierra recién nacida, 
a mujeres que duermen con la mano en el sexo, 
complacidas, 
a arroyos de agua tierna y a cocinas. 
Los amorosos se ponen a cantar entre labios 
una canción no aprendida, 
y se van llorando, llorando, 
la hermosa vida."
Los amorosos, Jaime Sabines


Sunday, 11 January 2015

Primeros pasos en Trager®

¡Atención seguidores, han publicado un escrito de Imaginetura en el número 1 de la revista Trager®!


"Unos algodones me balancean suavemente y me llevan a un mundo de sueños reales. Estoy flotando en las nubes. “Ya puedes abrir los ojos” oigo a mi lado. Esta frase me devuelve al color presente casi sin querer, y de forma paulatina me doy cuenta que tengo ojos, cabeza, brazos, manos, piernas y dedos de los pies. Los muevo lentamente y me incorporo de lado siguiendo las instrucciones que he aprendido en los últimos meses.
Artículo tal y como se ve en la revista
Mi mente se acomoda, se acuerda de que estoy en una sesión Trager®. Me siento mucho más relajada que al llegar. Antes de terminar realizamos unos ejercicios de movimiento, primero las piernas, luego los brazos, ando un poco, mis huesos crujen y me recuerdan que se han movido fibras de forma inusual. Observo como mi cuerpo reacciona mejor a los ejercicios que con anterioridad, me cuestan menos que antes: actúo con más libertad.
Hablamos de mi progreso desde que empecé las sesiones. Ahora soy capaz de darme cuenta que cuando estoy en una reunión importante por ejemplo, mis hombros se tensan y suben hacia las orejas y soy capaz de incorporarme en la silla y relajar los hombros. Antes nunca lo hacía y tenía dolores de cabeza y en los codos que ahora, después de un tiempo, han desaparecido.

En mi camino a casa recuerdo de que cuando me hablaron del método Trager® tuve mucha curiosidad por probarlo pero no me atreví a contactar a la asociación hasta unos meses después. La razón: supongo que miedo a lo desconocido. Ahora me alegra haberlo hecho y animo a todos los que me rodean a que lo prueben. Vuelvo a la realidad de la calle donde estoy andando y decido practicar uno de los ejercicios que me han contado para evitar que se me carguen las piernas. ¡Veo que mi consciencia del movimiento está empezando a crecer!"

Espero que os haya gustado!

Si queréis más información sobre este gran método, podéis visitar la página: http://www.trager.es/

Saludos weberos