Sunday, 20 October 2013

Forests

 Since I arrived to New Zealand I have been observing the forests.  Apparently they are calm and very old.  Contrary to the European ones that I know so well, when I walk through them I do not get recognition; I do not feel the fairies touching my skin as I am used to. It is the first time that I am not welcome and this surprises me. I understand that they are older forests that are used to being alone. They do not have fairies; they have their own magic that I yet have to learn.



I decide to visit as many forests as I can so they get to know me better. I sit in an area surrounded by trees, I close my eyes and I let the flow come to me and teach me the unknown secrets of the land. Little by little start to get old images of healthy forests before humans arrived. I smell the wood and the old fragrance of forgotten ferns. I hear the foreign noises. I see the vivid colors that used to live in the land. I feel the sadness of the loss of the old trees, the tallest in the country, the fathers of the forest. At night, I dream with new tonalities of green that I have never seen before.
I am in the forest again, I need to know more. This time, I lie next to a little lake hidden in one the oldest bush of the country. Between the small wind waves, I hear a voice calling me. I open my eyes. A beautiful white flower that I have never seen before is in front of me. The essence of musk and honey surrounds me. The white flower has big red lips that open and close slowly while she talks in broken English. I want to make sure that I am awake, but I am afraid that if I move, the flower will stop talking and the moment will be gone. Use water wisely we need it, use water wisely we need it, repeats slowly, over and over again, louder and louder every time. My ears are about to burst with the flower’s anger. She stops. She disappears. I wake up from a strange dream that was a reality.
Once at home, I cannot stop thinking about my strange experience. I realize that we are really wasting the water, as well as committing massive destruction of the land. No wonder the forest is angry. One in my hostel, I read the eco¬friendly instructions for the first time: use shorter showers, we need the water. Do not complain about the rain, you are in the rain forest. Rain is a present. Everybody knows the problem but nobody gives a solution. Nobody wants to take action.
I go to the big cities, I sit in the busiest areas and the only thing I hear is cars. My body aches, I yearn for more forests. Suddenly the most unexpected happens. The city talks to me. I hear that they are forming an alliance with the forests. The battle will begin soon.                                 
                


Monday, 7 October 2013

Imaginetura en la Tierra Media

Esta entrada está dedicada a Ivan Vestrus ...

«Tres anillos para los reyes elfos bajo el cielo.
Siete para los señores enanos en casas de piedra.
Nueve para los hombres mortales condenados a morir.
Uno para el «Señor oscuro», sobre el trono oscuro
en la tierra de Mordor donde se extienden las Sombras.
Un Anillo para gobernarlos a todos. Un Anillo para encontrarlos,
un Anillo para atraerlos a todos y atarlos en las tinieblas
en la tierra de Mordor donde se extienden las sombras».
J. R. R. Tolkien, El Señor de los Anillos



Mia era una chica a la que le gustaba el mundo de la fantasía. Siempre le habían dicho que le pasaría como al Quijote. Deja de leer o te volverás loca. Deja de leer que se te quemará la retina. Deja de leer que te quedarás calva. Pero ella insistente, siempre leyendo como un ratoncito.
Uno de sus libros favoritos fue el Señor de los Anillos, al que descubrió por casualidad un día de verano. Se pasó las vacaciones bebiendo de él. Su hermana pequeña, la Paulaka, sufrió interminables tardes de siesta en las que Mia le releía los mejores parajes y luego se pasaban el resto del día luchando entre ellas, Mia era una elfa y la Paulaka un horrible troll.
Más adelante, Mia descubrió los juegos de rol gracias a su primo de Zumosol y al Vestrus, su fiel compañero de esos tiempos. Se pasó tardes haciendo de hobbitt peluda que nunca ganaba nada, rodeada de adolescentes borrachos que querían matarse entre ellos. Y todo gracias a Tolkien.
Un buen día pasó lo inevitable, después de tanta fantasía y tantos mundos inventados, estos se hicieron realidad. Mia se teletransportó a ese otro mundo, a la Tierra Media, gracias a su teléfono móvil, unas palabras mágicas secretas y una dosis de imagineturolico intratecal. Allí, pudo ver con sus propios ojos las casitas de los Hobbits en Hobbiton...













Se sentó en el banco de Frodo y Bilbo, más tarde se tumbó bajo el árbol de la fiesta. Luego fue al pub y se tomó algo parecido a una cerveza...





Más adelante se congeló en las montañas nubladas camino a Isengard...


Se perdió en el bosque de Fangorn...




Intentó ver elefantes en Ithilien pero no encontró ninguno...


Tampoco encontró a los Argonath, pero si el río que llevaba a ellos...



Después de tanto tiempo allí,  Mia llamó demasiado la atención, o sea que tuvo que transformarse en enana...

Pero la descubrieron enseguida y tuvo que luchar por el bien en su forma verdadera de montaraz.





¡Gracias Mia por salvarnos a todos, vuelve pronto a Barcelona!




Tuesday, 1 October 2013

Love exposure

Estos días me siento en paz con el universo. Aún me estoy preguntando por qué y no obtengo una respuesta lógica, pero es igual, intento aprovechar estos preciados momentos para escribir y devolver la energía positiva al mundo a través de Imaginetura. Por tal de celebrar este sorprendente estado de nirvana, hoy por vez primera voy a recomendaros una película.

Imagen 1. La chica

- Pero Mia, estás loca, esto es un blog de historias imagineturadas, no de reseñas de películas. No estás siendo coherente con tus seguidores. – esto es lo que creo que me diría mi profesor de narrativa.
- Me da igual –respondería yo con voz emocionada- es una película tan buena que mis seguidores me agradecerán para siempre que se la haya recomendado.
- Haz lo que quieras, pero que sepas que al lector no le gusta ser engañado.
- Todo irá bien. Y si tú no la has visto, deberías hacerlo lo antes posible.- respondería yo con voz de Rottenmeier.
-Estás siendo muy lenta en presentar la acción,  ya estás en la mitad de la entrada y no sabemos de qué película se trata. El lector habrá perdido la atención hace eones.
-Ahora va, que tienes menos paciencia que un peatón esperando a cruzar la Diagonal.

Esta película merece todas las alabanzas del mundo. Estoy tan segura, que lo voy a gritar a todo trapo con mi voz de soprano cuando pase el siguiente camión de basura, que es exactamente…ahora!  “¡¡¡¡¡Mirad Ai no mukidashi!!!!!” ahí va el vídeo (por cierto  debido a la emoción del momento y a mi inexistente japonés lo he pronunciado mal pero creo que a mis amigos de la recogida de basura no les importará mucho):

Vídeo 1. Mia gritando al camión de basura. Espero que se vea bien.

“Ai no mukidashi/ Love exposure/ Exposición de amor” es una película japonesa dirigida por Sion Sono y estrenada en el 2008. La conocí a través de un baño que exhibía el cartel promocional. Me pareció bastante curioso, hice una foto del cartel y en cuanto pude la conseguí. Tiene una duración de cuatro horas, que en realidad se sienten como unos minutos ya que es tan intensa que mantiene al espectador pegado al asiento hasta el último segundo.
Ai no mukidashi no es solamente una historia de amor. En ella se presentan diferentes temas muy dispares de forma profunda y elegante: las religiones, el amor paternal, las perversiones, la transexualidad, la violencia, la psicosis todo mezclado con sentido del humor de forma constante. Los ingredientes perfectos para que sea agradable a todo tipo de paladares.

Al leer la biografía de Sion Sono me doy cuenta que no es solamente director de cine, sino que también es poeta. Y es que Ai no mukidashi es un poema visual de belleza constante que os dejará gratamente sorprendidos.
¡A la espera de vuestros comentarios sobre la peli!
Mia