Friday, 21 June 2013

Lo que vende

La invitación informaba que la inauguración empezaba a las 21h en una galería del casco antiguo. Yo llegué diez minutos antes y fui la primera, como siempre. Al entrar, había una mesa llena de copas y botellas de vino tinto y blanco. Para los que no bebían alcohol había zumo de naranja y agua de Vichy.
La galería tenía los suelos de madera y las paredes blancas recubiertas de cuadros. Tenía un diseño muy sinuoso, parecido al de un laberinto sin fin.  La iluminación daba un aspecto cálido al lugar y lo llenaba de sombras y rincones desconocidos mientras que un intenso olor a incienso distorsionaba los sentidos. Era un lugar típico para que Ada, mi curiosa y artística amiga hiciera su primera exposición.

Acepté una copa de vino tinto barato de un camarero con acento extranjero y me dispuse a perderme por esa sala misteriosa. Enseguida me vi rodeada de cuerpos abstractos de colores  brillantes y  desnudos, enormes pechos, culos celulíticos y prometedoras piernas. Una sensación de calor empezó a invadir mi cuerpo. Me quité la chaqueta y la colgué en el bolso. Me di cuenta que sin querer me había terminado el vino y que un ligero mareo se estaba apoderando de mi. Por arte de magia apareció el camarero y me llenó la copa. Mientras bebía a sorbitos y me perdía en una de las infinitas curvas de la sala, me encontré ante el cuadro de una enorme vagina azul rodeada de dos piernas gigantes. Dibujada, una mano tocando un invisible clítoris y en ese momento hubiera jurado que podía oír el orgasmo femenino por todos los poros del lienzo.
Me acerqué al cuadro y mi mano derecha empezó a seguir los trazos del pincel. Al tocar el lienzo, un calambre se extendió desde mis manos a todo el cuerpo haciendo latir mi corazón a cien, haciendo que perdiera el control además de la noción de realidad por unos segundos. Gemidos de placer se escaparon de mis labios. El orgasmo femenino se  había apoderado de mí en toda su plenitud. Una sensación de paz y tranquilidad me invadió unos momentos más tarde.
Una vez mi corazón se calmó, me dí cuenta que la sala se había ido llenando lentamente. El olor a incienso empezaba a mezclarse con el de calor humano y que de fondo se podían oír gemidos celestiales de otras personas que estaban visitando la exposición. Luego recordé la conversación con Ada el día que me invitó a la inauguración. ¿De qué es la exposición? Del orgasmo femenino. ¿Del orgasmo femenino? Si. Y ¿Porqué decidiste hacerla de algo así? Porque el orgasmo femenino vende.

No os puedo decir si se vendieron todos los cuadros de la exposición, pero lo que os aseguro es que el de las piernas azules siempre estará en mi salón.

Wednesday, 12 June 2013

Reto Café Políglota VII - "Alejandro y Cesar"

Datos del libro:
Título: “Alejandro y Cesar”
Autor: Plutarco
Año de publicación: h. 50-id., h. 120
Páginas: 178
Idioma original: Griego clásico

Reseña:
Un día fui al Lletraferit con unas amigas. Es café dedicado a aquell@s seres que están herid@s de amor por las letras (como yo). Es un lugar que me encanta ya que además de tener sofás súper cómodos, dispone de un montón de libros de segunda mano que se pueden hojear mientras un@ se toma un café o simplemente se pueden comprar.  En cuanto vi el libro de  “Alejandro y Cesar” no pude resistir la tentación y lo compré y es que son dos personajes históricos que siempre me han interesado.
Plutarco fue un escritor griego que vivió en la época del emperador Claudio. Historiador, ensayista y biógrafo, se le conoce sobre todo por una serie de escritos sobre vidas paralelas, en los que relata la biografía de un personaje griego junto con la de uno romano des del punto de vista moral. “Alejandro y Cesar” es uno de sus volúmenes junto a “Teseo y Rómulo” o “Arístides y Catón”.
El libro está dividido en dos partes, en la primera parte se relata la vida de Alejandro y en la segunda la de Cesar. Las biografías están escritas en párrafos muy cortos y numerados. Son tan lacónicos que a veces dificultan la fluidez. Esta forma de relatar me ha hecho pensar sobre la evolución de las formas de escritura así como en la estructura mental del propio Plutarco ya que se me antoja un personaje muy ordenado, tipo Víctor Hugo.
En ningún momento se hace una comparativa de ambas vidas, algo en lo que yo estaba bastante interesada, en parte porque tenía curiosidad ens aber los pilares morales que Plutarco habría usado en la comparación. Lo que me parece más importante es que se relatan hechos que han servido en el futuro para entender cómo era la vida de estos grandes personajes.

En resumen, recomendaría la lectura de este libro a aquellos que estén interesados en la novela histórica o las biografías.

Saturday, 1 June 2013

El diálogo imposible

Kamal siempre había sido un hombre sencillo. Vivía en un pueblecito de la costa Este de Inglaterra, en una pequeña habitación de paredes desnudas que le daban un aspecto célibe al lugar. Siempre se vestía con una camisa amarilla y unos pantalones grises que le iban grandes y que al apretarse con el cinturón le daban un aspecto aun más delgado de lo que era. Y es que se alimentaba poco y mal, a base de fruta seca y pan de lentejas típico de su país natal, la India.
Entre semana se levantaba, iba al trabajo, pasaba el día olvidado del mundo y al volver a casa solamente tenía tiempo de prepararse una cena frugal e irse a dormir harto de cansancio. Ocasionalmente se permitía el placer de mirar películas de Bollywood y zambullirse un mundo inalcanzable de amor sufrido, eterno y colorido lleno de bailes y hermosa música. Su secreto mejor guardado: encontrar el amor de su vida. Había amigos suyos que ahora aparentaban ser muy felices en sus matrimonios de conveniencia pero eso no era suficiente para él.
Los domingos acostumbraba a darse relajantes paseos por la costa. Un día, se sentó en el muelle con los pies colgando, casi rozando el agua.  Al rato de observar la tribu de peces que nadaba a su sombra, todos desaparecieron menos uno, que juraría, no paraba de mirarle. De pronto el pez saltó trazando un arco de 180 grados por encima del mar y seguidamente se volvió a zambullir, salpicado los pantalones de Kamal. En el momento que le tocó el agua, escuchó una voz en su mente que le hablaba de bellos parajes submarinos, de la vida acuática y de la suciedad de algunas zonas costeras. Durante esa tarde, el pez hizo multitud de saltos y cada vez que le salpicaba, éste recibía un mensaje diferente. Pronto descubrió que si tiraba un trocito de pan al mar junto a un pensamiento, el pez se lo comía y entendía lo que éste quería transmitirle. De esta forma se estableció un largo diálogo entre dos seres aparentemente incompatibles.

Una vez en casa, Kamal creyó que seguramente se había dormido y el extraño diálogo con el pez había sido un sueño, pero tenía que comprobarlo. A la semana, fue al supermercado, compró cuatro paquetes de pan de molde y se dirigió al mismo lugar del muelle, donde se sentó con los pies colgando, casi rozando el agua y esperó a que la tribu de peces se fueran y apareciera Pez. Al rato, Pez apareció, y como la semana anterior, dio un gran salto y su conversación volvió a florecer. Esa tarde, Pez se comió los cuatro paquetes de pan y los pantalones amarillos acabaron totalmente inundados, pero ambos se dieron cuenta de una cosa: se habían enamorado.
Durante meses, se pasó las tardes de los domingos visitando el muelle y tirando trozos de pan mientras dialogaba con Pez. A veces en solitario, a veces ante sorprendidos espectadores anonadados que no entendían la enorme sonrisa que Kamal tenía plantada en su cara mientras tiraba trozos de  pan al agua y un pez le remojaba los pantalones.
Un día sin previo aviso, Pez no apareció. Ni el siguiente, ni al mes, ni al año. La vida perdió color para Kamal, que seguía visitando el muelle regularmente y tirando al agua cuatro bolsas de pan de molde para peces que solo pensaban en comer y que no sabían comunicarse, con la esperanza de volver a ver a Pez aunque fuera solamente una vez más ya que el no saber le estaba matando lentamente. Un vacío se apoderó de su corazón, que no dejaba que durmiera tranquilo ni que se pudiera concentrar. Vivía en su célibe habitación sin ilusión. Hasta las películas de Bollywood le parecían ya demasiado largas e insoportables con músicas ridículas que ya no podía escuchar sin que se le rompiera un cristal por dentro.

Una mañana, cuando los pescadores se acercaron al muelle, vieron flotando sin vida el cuerpo de un hombre flaco, con una camisa amarilla y unos pantalones grises que le iban grandes con una bolsa de pan de molde en su mano derecha. Tenía la felicidad reflejada en su cara. Uno de ellos le reconoció como el loco que daba de comer a los peces, bueno, murió un loco con una sonrisa, pensaron todos. Y dejaron su cuerpo en el mar, rodeado de los peces a los que tanto cuidaba.