Wednesday, 27 June 2012

El reencuentro


Hace unos días fui a ver al vendedor de plantas de mi barrio, que siempre me da consejos para cuidar de Manuela. Le conté mi experimento de tener a Gwen en el trabajo y comparar el crecimiento de sus flores con las de Manuela y un poco más y me mata. O sea que decidí que llegaba el fin del juego: Gwen debía venir a casa conmigo.
La verdad es que a Gwen no le ha crecido ni una sola flor en los últimos 6 meses. Ahora la he colocado al lado de Manuela a ver si se hacen compañía, se anima a que le crezcan esas florecillas tan preciosas. Deleon las vigila, como siempre, cada vez más ocupado con tanta orquídea.
Imagen 1. Deleon en medio de un bosque de orquídeas. De izquierda a derecha: Gwen y Manuela
¡Creo que va siendo hora que compre otro gnomo para que le haga compañía y le ayude con el trabajo sucio!
Seguiré informando

Sunday, 17 June 2012

La mejor dieta


Desde niña, Rosa se dio cuenta que iba a heredar el culo grande que caracterizaba a todas las mujeres de su familia. Para intentar evitarlo, le pidió a su madre que la apuntara a clases de ballet, para ver si se le ponía una buena figura. No le sirvió de mucho ya que antes de clase su madre le daba unos bocadillos de Nocilla enormes, y a la salida de clase, le esperaban copiosas cenas que acabaron por brindarle un hermoso culo y unos prominentes pechos en cuanto entró en la adolescencia.
Fruto de dejar el instituto y empezar a trabajar, Rosa ganó aún más peso, ya que dejó de hacer ejercicio. El 1 de Enero de 1995, decidió empezar el año con buen pie y apuntarse a un gimnasio. Empezó por apuntarse al gimnasio Fisio Sport, en Dos Hermanas. A la semana conoció a Juan, un estudiante de economía que iba al gimnasio tres veces por semana. Fue amor a primera vista. A los 6 meses se casaron y Rosa dejó de ir al gimnasio, para qué ir si ahora ya estaba casada no necesitaba estar especialmente esbelta.
Al cabo de 9 años, el matrimonio empezó a ir mal, Rosa  se divorció  se fue a vivir a vivir a Southampton, en  Inglaterra. Como quería ligar, se apuntó al Fitness  First, uno de los gimnasios más concurridos de la zona. Tomó un personal trainer, Steve, que estaba muy bueno y que le enseñó las bases del fitness y la dieta. Con Steve perdió mucho peso ya que aprendió a mantener una dieta equilibrada, así como a hacer los ejercicios que más le convenían. A raíz de esta experiencia, Rosa decidió apuntarse a un curso de Nutrición y se dedicó con éxito a la gran profesión de las dietas.
Imagen 1: Uno de los gomnasios en los que Rosa entrenó
Como Rosa era muy simpática y divertida, con el tiempo acabó ligándose a Steve. Se mudaron a Londres y una vez allí, Rosa acabó trabajando como nutricionista deportiva en LA Fitness, otra cadena de gimnasios famosa en el país. En LA fitness, tuvo un desliz con un polaco muy atractivo llamado Mijai que la adentró en el mundo de los preparados de proteínas. Rosa montó su propia empresa de preparados nutricionales proteicos. Además, se volvió extremadamente musculosa y bien formada. Pero la felicidad no le duró mucho. Mijai la dejó por una modelo rusa de largas piernas y senos poco generosos llamada Svetlana.
 Rosa, desolada, dejó el negocio y su carrera como nutricionista para siempre y pensó que ya era hora de ir a vivir a Australia. Estuvo unos meses trabajando en un Starbucks de Sydney, y como vio que su peso empeoraba  se apuntó a Curves, un gimnasio solamente para mujeres, ya había tenido bastante de hombres por un tiempo. El gimnasio estaba lleno de mujeres mayores que no paraban de quejarse de los pies.  Así que Rosa se inspiró y empezó a estudiar  podología, con una población mundial envejeciendo día a día, era la profesión del futuro.
Imagen 2: Los viajes de Rosa a través del mundo

Con el tiempo se convirtió en una eminente podóloga. Un día la contactó la Universidad Complutense de Madrid y le ofrecieron una cátedra en el Departamento de podología y fisioterapia. Como ya llevaba muchos años andando de país en país y gimnasio en gimnasio decidió sentar el culo en  España de una vez por todas  y se dirigió a Madrid. Una vez allí, se dio cuenta que su culo empezaba a tener celulitis o sea que se apuntó al Metropolitan, uno de los gimnasios más pijos de la ciudad. Allí conoció A Paco, era el chico que le hacia los masajes, y la encandiló para siempre. Además, Paco le enseñó la dieta más efectiva que había seguido nunca y que le cambió la vida: la dieta del cucurucho, donde se come poco y se folla mucho. 

Sunday, 10 June 2012

Suite Francesa 2


Paris. A Olivier le gusta pasar por la Rue de Bellechase camino a su casa y atisbar por la puerta que él cree mágica. No sabe porqué, pero esta posee un efecto especial en él. Ese día, al pasar por delante, la vió de nuevo, una chica morena de ojos verdes, esta vez sentada junto a la puerta, mirando al infinito. La había visto varias veces, y se habían empezado a sonreír. Olivier se había prometido a si mismo que la próxima vez que la viera, le diría alguna cosa. El corazón se le aceleró. Hacía años que no intercambiaba más de una frase con una chica, en realidad, su relación con las mujeres había sido nula.
Armándose de valor, se acercó a ella y le dió las buenas tardes. La chica le devolvió el saludo y con un gesto le invitó a pasar. Esta vez, la sala estaba vacía, un espacio enorme con un suelo de madera rústica. Olivier se dejo llevar por esa marea femenina arrolladora que le llevó a un vestuario: ponte estas ropas, vamos a meditar, le dijo esa sirena peligrosa de mirada profunda.
Al salir vestido con su nuevo uniforme, había otra gente en la sala. Todos en ropas claras y holgadas, como él. Se empezó a escuchar una música suave, con guitarras y flautas que producían un sonido oriental. Seguid el ritmo de la música y dejaros llevar por la energía, dijo su sirena mientras se colocaba al frente de todos y empezaba a contornearse suavemente por la sala.
Olivier no se podía creer lo que le pasaba, su mente le urgía a salir corriendo, pero en lugar de ello, se estaba dejando llevar, por aquella voz maravillosa y magnética. Sintió que el espacio se comprimía a su alrededor, que el aire se hacía denso y que empezaba a nadar entre olas de miel. Sus brazos no caían, sino que se montaban a las dulces olas, sus piernas seguían el ritmo, pero estaban ancladas al suelo. Cerró sus ojos, sintió que se estaba convirtiendo en un indefenso marinero de agua dulce.

La música cambió el ritmo, el ambiente se fue fluidificando, ahora parecía que formaba parte de una cascada a punto de caer al vacío, pero esta vez no tenía miedo, algo había cambiado dentro de él. De repente la música paró, todos se tumbaron en el suelo de madera, Olivier los copió. Sintió una suave brisa a su alrededor, y se imaginó navegando en un barco rumbo al fin del mundo. Al mirar por la borda vió a una sirena de verde mirada, se acercó a ella más y más, le tendió una mano y la ayudó a subir. Miró sus bellos ojos, se acercó a ella y la besó.
Se encendieron las luces. Olivier abrió los ojos, lo veía todo más brillante, además, se sentía entumecido y frío. Su ropa olía fuertemente a miel pero tenía los labios ligeramente salados. Buscó a su sirena con la mirada, y recordó el beso que habían compartido, nunca lo olvidaría.
Al llegar a casa, Olivier se dio cuenta que su ropa se había quedado en la sala mágica. “Mañana volveré a buscarla” pensó, y entonces le pondré nombre a mi sirena.

Wednesday, 6 June 2012

Sueño Haiku


María está estirada a la orilla de un río. Abre los ojos y ve los árboles desde abajo.
Brazos robustos
Que aguantan el cielo
De caer a mí

Dice con voz somnolienta, como si alguien pudiera escucharla. Siempre le ha  gustado esta visión del mundo. Los árboles vistos desde abajo son mágicos. Se relaja y dice...
Todo verde es
Pájaro querría ser
Para todo ver
No obtiene respuesta. Cierra los ojos. Lo único que escucha son los murmullos de las abejas y el fluir del agua del rio. Se queda dormida y sueña con nubes blancas que juegan con el viento.  
La voz del enfermero guapo la despierta bruscamente sin que ella quiera.
             -  María, despierta. Ya se ha acabado la operación.- le dice mientras la zarandean. Un gran malestar se apodera de ella. ¿No la podían dejar dormir un rato más?
-         -  ¿Qué me has dado? Es buenísimo, he dormido como nunca.
-        -    Con Propofol ves
Lo que tu mente quiere
Sin reparos mil

María se despierta enfadada pero contenta de haber soñado verde y blanco natura.